A veces se necesita un alto en el camino.

Para encontrarse de nuevo, y saberse el mismo de siempre.

Injertar peras y olmos nunca fué fácil.

Ni nunca lo será.

A veces hay que volver a descubrirse.

Rular y rular, sabiendo que no hay nada más que echarse kilómetros a la espalda.

Que estamos aquí para salir adelante.

Para seguir creciendo, y nunca hacerse mayores.

Para continuar sorprendiéndonos.

Y para que todo vuelva a ser sencillo.

Que lo es.

Para saborear una vez más el café de la mañana, y sentirse libre.

Y para salir a la calle con más ganas que nunca.