En su día vimos lo que era un sistema de control de versiones. Casi siempre utilizado en el ámbito del desarrollo de software, este tipo de herramientas resultan útiles para la creación colectiva y/o el desarrollo de proyectos más o menos complejos.

 

Los proyectos de audio también evolucionan

La capacidad de este tipo de sistemas de gestionar los diferentes cambios y etapas de un proyecto, me ha llevado a investigar en su día la posibilidad de utilizarlo para otros proyectos que no hicieran uso de archivos de texto. En concreto, me interesaba su uso para mis proyectos de audio. Y así fue como descubrí Splice.

Splice es una plataforma que ofrece un control de versiones para proyectos sonoros. Su uso no difiere mucho de este tipo de aplicaciones, aunque se encuentra más desprovista de funciones, como es natural. Dada la naturaleza del audio y la producción musical, no es posible (y quizá tampoco tan necesario) un control tan exhaustivo sobre los procesos y los cambios generados.

 

¿Como funciona Splice?

El uso de la plataforma es bastante sencillo. Simplemente debemos crear una cuenta para poder comenzar a usarla. Una vez dentro, tendremos un panel de control muy simple donde mostrará los proyectos que tenemos en ese momento almacenados.

Como la mayoría de aplicaciones de este estilo, cuenta con la posibilidad de almacenar y sincronizar nuestros archivos y proyectos en sus servidores, lo que vendía siendo un repositorio, en términos de control de versiones.

Una vez sincronizados podemos disponer de ellos en todas las máquinas en donde queramos editar los archivos. Para hacernos más fácil el proceso disponen de una aplicación cliente que sincronizará nuestros proyectos con sus servidores fácilmente, como un alojamiento más en la nube.

 

¿Qué tipo de proyectos soporta?

 

Por el momento podemos utilizar Splice con nuestros proyectos de Ableton Live, FL Studio, Logic o GarageBand. Quizá en un futuro puedan incluir más secuenciadores, aunque la verdad no tengo ni idea si está entre sus planes el implementarlo. Lo que sí parece evidente es que está enfocado a la creación de música electrónica, pues algunas de sus funciones así lo dejan entrever, además del tipo de secuenciadores que soporta.

Además de esto, también podemos encontrar algunas funciones interesantes como la opción de alquilar plugins de audio o el utilizar packs y proyectos de otros productores, favoreciendo así la cultura del remix. Por supuesto, algunas de las funciones están limitadas en las cuentas gratuitas, como es natural, pero de todos modos la sincronización de tus proyectos está disponible.